En mi práctica privada durante trece años he descubierto cuánto necesitamos encontrar una realización profunda y amorosa, hacer elecciones inteligentes para nosotros mismos y para nuestro planeta, y caminar unidos a nuestra guía interna.
Pese a esto, nuestros días están llenos de una interminable y vacía lista de "debo", "debería" y "tengo". El tiempo que pasamos con nuestros familiares, amigos y con nosotros mismos es precioso pero corto. Engullimos la comida -comida rápida-, y tragamos información mucho más rápido aún, y sin embargo, lo que verdaderamente nos dicen no nos trae paz y lo que comemos no nos llena.
Pregúntate, ¿qué cosas te traen verdaderamente un sentido de la realización profunda y duradera? ¿qué puede alimentarte y a la vez crearte plena satisfacción? ¿qué voz escuchas para guiarte cuando sientes miedo o ansiedad o temor.
Yo creo que ese entusiasmo "perdido" se reencuentra cuando descubrimos nuestro paraíso personal y empezamos a vivirlo en la tierra.
Acostumbrada a tu idea normal del mundo, no te das cuenta que puede existir algo más allá de los puntos de tu lista de cosas que hacer. La vida brinda montones de oportunidades. Cada una de ellas capaz de expandir tu visión hacia nuevas posibilidades.
Yo tuve la ocasión de ver por un instante mi paraíso personal en 1987 durante un serminario de crecimiento personal que duró seis días. En esa época, mi vida era lo que para muchos podía denominarse como ideal: un matrimonio feliz, dos hijos hermosos, un estilo de vida acomodado y mucho tiempo para dedicar a mis caprichos. Sin embargo, un sentimiento secreto de desasosiego, soledad y temor me despertaban noche tras noche. Dentro de mi sabía, que mi "vida feliz" era una mentira: desconocía el propósito del siguiente aliento. En el seminario cuando el facilitador empezó a hablar de la opulencia de la vida, en un momento, aprehendí esta otra vida plena, vislumbré el paraíso.
Y quise salir corriendo.
El miedo de encontrarme con esa "yo" desconocida que había dentro de mí, era en esos momentos mucho mayor aún que el miedo a abandonar esa vida mía carente de sentido. Pero ese momento definitivo en mi existencia no se me borró de la memoria. En su momento comencé un viaje a veces temeroso que me llevó más allá de una vida a base de listas de deberes, permitiendome vislumbrar mi paraíso, y dar pequeños pasos hacia él.
El tuyo está allí, en alguna parte más allá de listas y puntos, y hace falta trabajo interior para poder experimentarlo plenamente. Pero ¿qué pasa una vez que vislumbras esa realidad mayor? ¿Abandonas la actual? No. Pasar de "esto es todo lo que hay" a "¡mira todo lo que hay!", es un aprendizaje que requiere paciencia, práctica, ayuda, deseo y tiempo.
Puedes empezar hoy mismo.
Tómate unos pocos minutos durante la próxima semana -agéndalo ahora mismo.
Paso 1:
Se conciente de cómo te sientes cuando observas cada área de tu vida alinéandose en este campo expandido. ¿Cómo experimentas ahora ...
Toma nota sobre esas sensaciones: paz, placer, amor, tranquilidad, bienestar, energía, enfoque, cuidado, relajación, salud radiante, compasión ...
O, tal vez, temor, tristeza, arrependimiento. Acepta esas sensaciones, sean las que sean.
Paso 2:
¿De qué necesitas liberarte en este momento para poder vislumbrar tu paraíso personal?
Permite que la respuesta llegue a tí.
Respira hondo y da ese paso.
La vida que has nacido para vivir te está esperando.
|