¿Te preocupa el progreso que has realizado en tu desarrollo de la conciencia o en tu viaje espiritual? Cuando ves que "no progresas" ¿piensas que algo no funciona bien o que estás fallando? Y cuando "progresas" ¿te sientes orgulloso? -quizas un signo de que no has alcanzado el estado de conciencia o iluminación que supones. De hecho, sentirse orgulloso por los logros es antitético con el viaje espiritual.
Mucho de lo que percibimos como progreso es realmente una medición superficial de nuestras experiencias. Cuando miramos cualquier cosa con la vara del progreso lo que estamos haciendo es intentar cuantificar y comparar el ahora con el antes. La mayor parte de esta percepción está distorsionada porque carecemos de una evaluación fiable de nosotros mismos en el presente. Lo que sería una percepción más correcta del progreso sería algo como "No me gustaba dónde estaba antes. Me gusta (o me gusta más) dónde estoy ahora". Esto, que no tiene nada que ver con la objetividad, podría ser una afirmación subjetiva más honesta sobre cómo te sientes contigo mismo. En este caso, debería expresarse como un sentimiento más que como un hecho.
Con frecuencia se asocia la idea de progreso con la consecución de objetivos. Las personas se ponen objetivos que creen o suponen representan de alguna manera la idea de progresar. Cuando se consiguen los objetivos, se podría decir que han progresado. No obstante, sería más acertado decir "he conseguido este objetivo que me puse". Un objetivo puede fácilmente empeorarnos la vida a largo plazo, por lo que si realmente representan un progreso o no, probablemente no podemos saberlo durante algún tiempo, si es que lo sabemos alguna vez.
Hay muchos libros que describen bien el proceso de fijar objetivos y alcanzarlos. Establecer objetivos es útil como ejercicio de desarrollo personal, pero no aplica al viaje espiritual.
El progreso es un mito, uno de la personalidad tiempo-dimensión. No significa que no exista. En realidad es una forma de hablar sobre los cambios que nos gustan más que la situación en la que estábamos antes. Un mito es una metáfora o símbolo, y no un hecho. Por lo tanto, el progreso no es una realidad objetiva, ni siquiera en la realidad del tiempo lineal.
La espiritualidad incluye dimensiones más allá del tiempo, y por lo tanto, no se le aplica el mito del progreso, ni siquiera de forma simbólica o metafórica. Cuando se habla de progreso espiritual lo hacemos como un mito fantástico que nos permite explicar que algo está pasando psíquicamente. De alguna forma el progreso se refiere a la realidad linear, pero aún en este caso, carece de relevancia objetiva porque la vida es cíclica no lineal. Todos los pueblos anteriores a nosotros han considerado la vida como cíclica en vez de lineal. Por ejemplo, Platón y sus discípulos decían que una Gran Epoca duraba aproximadamente 36.000 años y luego las cosas volverían a empezar, o al menos, otro ciclo lo haría. Los Mayas sostenían que una "era" eran 26.000 años. En el hinduismo, se decía que Brahma había soñado el mundo en ciclos de billones de años divididos en cuatro edades o yugas. La presente se llama Kali Yuga, o la edad de Kali, el destructor.
La conciencia también evoluciona o se desarrolla en patrones cíclicos. Todos los ciclos tienen tres fases:
a) un comienzo en el que algo nuevo empieza.
b) un desarrollo que incluye aprendizaje a través del método de prueba y error, equivocaciones, etc.
c) una fase final que completa y prepara para un nuevo ciclo.
La segunda fase suele ser la más larga, tanto que generalmente no somos concientes de las otras dos fases. Esto se debe a que no aprendemos fácilmente de nuestras experiencias. De hecho, mucha gente ni siquiera se da cuenta que la mayoría de nuestras experiencias tienen por finalidad enseñarnos algo. Por lo tanto, no se preguntan que podrían aprender de sus experiencias.
Históricamente la idea de progreso no existió en la humidad hasta cerca del año 1300 DC. Hasta entonces todo se consideraba cícilico. Aún hoy, la mayoría de los pueblos primitivos o gentes que no han alcanzado el desarrollo tecnológico y viven a nivel de subsistencia cercana a la tierra y la naturaleza, no esperan que nada cambien. Para ellos el futuro no es sino una extensión o repetición del presente. Por eso, no hay nada de lo que ocuparse más que de trabajar con lo que está a mano en cada momento.
Entre el 1300 y el 1600 D.C. tuvo lugar un desarrollo perceptible de la mente racional. Se extendió en Occidente la educación formal. La educación académica desarrolla la mente y con el desarrollo de la mente racional, la visión lineal de la realidad se volvió más común. Asimismo, con el desarrollo de la mente, se desarrolla la voluntad y la gente comienza a darse cuenta de que tiene opciones. Elegir es ejercitar la voluntad.
El desarrollo mental requiere la habilidad de analizar. El análisis separa las cosas y entonces las cuantificamos, comparamos y elegimos lo que deseamos. También nos damos cuenta que ahora podemos trabajar para obtener lo que hemos elegido basándonos en lo que queremos. Entonces, la mente se convierte en un instrumento para realizar nuestros deseos.
Esto significa que el futuro puede ser diferente del presente. Aparece la idea de progreso pero lo que llamamos así generalmente es poco más que obtener lo que queremos y antes no teníamos. Si obtenemos lo que deseamos, a eso le llamamos progresar pero desde una perspectiva más elevada puede que no sea tal progreso, solo más experiencia.
Aún hoy hay culturas tradicionales donde la educación formal no existe o es mínima. Estas culturas no tienen una idea de progreso ni esperan que el futuro sea diferente que el presente o el paado. Suelen ser muy yin en sus energías y más que intentar controlar la naturaleza (controlar es yang), ven su relación con ella más como una respuesta que como control. La naturaleza es claramente cíclica.
Cuando entramos en estados alterados de conciencia para hacer trabajo interior, la mente inferior se desvanece y experimentamos el uno y el todo fuera de la estructura lineal. La mente en estado meditativo es yin, que es esencial para la expansión de la conciencia, para fluir con los ciclos de las experiencias nuevas y para experimentar la calidad más que la cantidad. El uno no es una realidad cuantitativa u objetiva. Ni tampoco el todo. Tanto el uno como el todo son cualitativos, no lineales, experiencias subjetivas que viven en un universo cíclico.
Prácticas:
1. ¿Qué has aprendido recientemente de tus experiencias? Desde una perspectiva superior ¿qué impresión tienes?
2. ¿Ha cambiado tu idea de progreso? ¿De qué forma?
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