Medicina post globalizacion

by Juan Carlos Schurig Terraf
(República Argentina)




Hoy ya no podemos decir que nuestro modelo social, político, económico y de salud es una “auténtica” creación Argentina. El modelo está extendido en todo el planeta y la salud no está a salvo de él. Todos padecemos de los mismos síntomas no solo en salud sino de la enfermedad del modelo.

Enfermedades como el cáncer, el sida y las enfermedades del sistema inmunitario, las enfermedades degenerativas (como el Alzheimer), cada cual más extraña que la anterior, amplían sus estragos, que somos incapaces de detener, mientras desbasta a nuestra población, y nuestros bolsillos. A lo que debemos agregar en nuestra geografía tercer mundista un crecimiento de las enfermedades directamente ligadas a la pobreza: desnutrición, enfermedades infecto-contagiosa, etc.

Desde la formación académica de los profesionales de la salud hasta la forma de trabajar de las distintas instituciones relacionadas a la salud se ponen en evidencia en un común denominador: “Enfermedad sí, salud No”. Por ejemplo el médico trabaja sobre las enfermedades y no sobre la salud, las enfermedades tienen para ellos un responsable: un agente patógeno con nombre de bacteria, virus, etc. o la carga hereditaria. En ningún caso se contempla y valora el terreno, o sea la persona. Si al médico se le presenta una persona que le anuncia que desea mejorar su salud y le pide ayuda. El médico no sabrá de que le habla: “la Salud?”. ¡No la conozco! Si en cambio fuma, sí tendrá derecho al menos a un sermón.

Hoy para el médico salud es ausencia de enfermedad y si no estás enfermo automáticamente se te clasificará como sano y por lo tanto no necesitas médico. Los antiguos chinos en su sabiduría mantenían con buena salud a sus pacientes que en caso de enfermar hacía perder credibilidad a su medico. Las consultas médicas "en serie" en lugar "de seria" se hacen con escasos cinco minutos donde el médico se limita a preguntar los datos personales y numero de afiliado a fin de llenar formularios que, entre otras cosas, servirán para pedir una gran cantidad de estudios complementarios que hacen imprescindible la labor profesional. Digo "imprescindible" por dos motivos: uno económico para el médico que suele recibir un porcentaje de los estudios, y segundo por haberse formado como un “lector” de estudios complementarios incapaz de arribar a un diagnóstico por otras innumerables formas mas rápidas, menos cruentas y muy económicas.

Los profesionales de la salud que se han visto transformados en empleados de compañías que les exigen la atención de un número importante de pacientes en poco tiempo, que le abonan sumas insignificantes de dinero por el acto médico más importante y el peor pagado, haciendo que el médico laborioso que se toma una hora por paciente difícilmente pueda pagar el alquiler de su consulta.

Las compañías aseguradoras la salud no tiene ninguna previsión en sus tarifas, por lo que aún cuando el médico no encuentre nada anormal, deberá urdir un diagnóstico para la aseguradora.

El actual sistema de salud es en realidad un sistema de enfermedad.

Se practica una medicina que:

* Trata la enfermedad y no la salud: solo reconoce la existencia del cuerpo físico, trata el síntoma y no la causa.
* Mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia.
* Estimula el consumo.

Los síntomas.

Un síntoma es la manifestación física de un problema más profundo que no está a la vista. Nuestro cuerpo siempre está manifestándose a través de síntomas, suprimirlos no solo es una acción de ignorancia sino un acto peligroso. Los síntomas deben de ser interpretados y asistidos en sus orígenes.

A pesar de ser nuestro organismo una máquina maravillosa que es la resultante de un aprendizaje milenario que sabe ajustarse a muchas condiciones, cuando éstas la desbordan, aparece el “síntoma”. Por ejemplo, la fiebre que es una manifestación de defensa contra una agresión, ordenada por el cerebro. En consecuencia es un síntoma de salud, ya que cuando más defensas más fiebre. La medicina oficial busca reducirla a normal cundo nuestra sabia naturaleza hace lo contrario. No se debe pretender hacer callar los síntomas -dolor, fatiga, malestar-, así como borrar las manifestaciones externas -fiebre, inflamaciones, tumores-; por no hablar de restablecer las cifras: colesterol, azúcar, calcio. Lo mismo se puede decir de querer “normalizar” los comportamientos como: la insumisión, la depresión, la ansiedad.



Entendamos al síntoma como la punta de un iceberg que nos advierte de que algo no va bien ahí dentro. Intentar suprimir es como querer arrancar la punta del iceberg: no soluciona nada, por el contrario el suprimir hace perder tiempo y oportunidad, enraiza la enfermedad o enfermedades que aparecerán de otras múltiples maneras más complejas y se crean nuevas patologías con los químicos. Luego nos extrañamos de que el barco naufrague. Con cada intervención supresiva o extirpadora, desequilibramos más nuestro organismo que se mantiene a duras penas. Destruimos nuestra salud. Caemos enfermos.

Ustedes me preguntarán: ¿por qué actúan así los médicos? Les respondo: porque es lo que se les ha enseñado. Se les ha enseñado la enfermedad y el respeto a los dogmas científicos. A lo que se le agrega el hecho de que el establishment se beneficia de este circulo cerrado que crea más enfermos.
Somos producto de una sociedad materialista y encima tercer mundista que agrava más los problemas, pero con una importante ventaja: la crisis es una oportunidad.

Aquellos que poseen dinero se encuentran mucho más atrapados en este sistema ya que creen equivocadamente que el mismo les protegerá ante las adversidades de la salud. Por el contrario, no solo son más apetecibles a que se les quite el dinero sino también la salud ya que no escatiman en consumir todo tipo de productos y someterse a cantidad de pruebas costosas, riesgosas y cirugías mutiladoras que bajo la cobertura de correctoras existen por doquier. Están enceguecidos no solo por su dinero e ignorancia sino por el destello de las presentaciones de los medicamentos y los destellos luminosos y acústicos de los sofisticados aparatos “modernos”. Destruyen su salud. Caen enfermos.

A todo ello se debe agregar de que la medicina misma niega la esencia del ser humano: el espíritu. Y si sabemos que la enfermedad nace de las profundidades para manifestarse en la superficie, ignorar esta realidad es enfermar.

Por otro lado, el materialismo-consumismo obliga a soluciones rápidas para las molestias físicas y entonces todo está a la medida: ¿qué esperamos de un médico que está formado dentro de una estructura materialista en su concepción y no reconoce, en nombre de la sacrosanta ciencia, más de lo que se ve, se toca o se mide? Fuera de eso, nada existe.

Entendamos que la enfermedad -a excepción de las traumáticas- tiene su origen en el alma, se instala como problema en el cuerpo invisible y se manifiesta en el cuerpo visible. Conclusión: suprimir es crear un problema sin resolver y esta acción sale cara, ya que reaparecerá de forma constante con múltiples manifestaciones. A veces el problema se camufla, pero en cada oportunidad seguirá gritándonos, pidiendo atención y socorro. Cada vez gritará más fuerte, mientras nos empeñamos en hacerlo callar con medicamentos también cada vez más fuertes. Así hasta que el cuerpo no puede más y explota. Entonces llegan las prisas, el hospital, la cirugía, las interminables pruebas y el sistema nos traga. ¡Qué pesadilla!

Causar enfermedades: las iatrogenias.

Son aquellas producidas por el sistema sanitario. El sistema no contento con no sanar, enferma aún más.
Las vacunas, que son un capítulo a tratar, agotan el sistema inmunológico de los niños y la lista de enfermedades es larga en una población inmunodeprimida. Los riesgos de las vacunas jamás se mencionan, ni se incluyen en ningún repertorio, a no ser que se manifiesten de manera aguda inmediatamente después de la vacunación. Países como los EE.UU. hacen sus estadísticas pero no son de divulgación masiva: más de 700.000 personas mueren anualmente por efectos secundario de los medicamentos. Un tercio de las hospitalizaciones se debe a los efectos nocivos de los medicamentos.

Continúa aquí. Segunda Parte




Click here to post comments.

Join in and write your own page! It's easy to do. How?
Simply click here to return to Salud holistica, una seccion del blog Holisticas
.