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PÁGINA CENTRAL DEDICADA A LA MACROBIOTICA
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¿Que es la macrobiótica?
La macrobiótica no es una filosofía o una religión, ni tampoco es una doctrina espiritual, una mística o un régimen dietético. Analicemos la palabra: biotica: arte o manera de vivir; macros: grande.
Por tanto, es la manera de vivir una gran vida. Esta práctica es la aplicación de una interpretación del orden del universo visible e invisible, o en otras palabras, la aplicación de las leyes del cambio mismo.
Desde el principio de los tiempos, el hombre ha intentado descubrir el por qué y el cómo del cambio. En un pasado lejano, los chinos explicaron las leyes del cambio en un sólo principio, muy simple: los polos alternativos, complementarios y dinámicos, designados por "yin" y "yang". Hace poco más de cuarenta años, el maestro japonés Georges Ohsawa formuló de nuevo esta antiguo filosofía y demostró su valor práctico en el terreno de la medicina y de las ciencias exactas.
Es una lógica dialéctica y paradójica, basada en un principio que Ohsawa llamó el "Principio Unico".
Para llegar a reconocer este Orden del Universo que nos rodea, es preciso alcanzar el orden interior (orden en los órganos de percepción y en las facultades de interpretación), y la armonía entre el cuerpo y su entorno. El modo más sencillo de conseguirlo es vivir de forma ordenada y, en primer lugar, comer de forma ordenada.
¿Qué significa "vivir y comer de forma ordenada"?
Como todo lo que nos rodea cambia continuamente (día-noche, lluvia-sequía, verano-invierno), para vivir en armonía es esencial que no se viva en tensión ni crispado. La macrobiótica no es más que una regla de vida muy flexible basada en el principio básico yin-yang. El hilo conductor es el "non credo" (no creo). Ello significa que los descubrimientos más significativos de nuestra existencia no deben "pensarlos" otros por cuenta nuestra, sino que deben ser el resultado de una reflexión personal de introspección y de meditación. Son esos descubrimientos lo que anima nuestra vida...
Cuando vivimos en armonía con "el cielo y la tierra" (que son las manifestaciones yin-yang del universo), reina en nosotros lo que denominamos la salud, la paz y la felicidad (respectivamente: armonía entre el hombre y su medio biológico, armonía entre el hombre y la sociedad, armonía entre el hombre y el universo).
La "tierra" nos procura el alimento que forma nuestra sangre, las células, los huesos, etc. Del "cielo" (el mundo energético), recibimos unas vibraciones que se manifiestan en forma de deseos, sueños, ideas, amor. Tales vibraciones son complementarias del estado de nuestro organismo.
Creamos y renovamos continuamente este estado psíquico mediante:
- La alimentación: la calidad, la cantidad y la forma de comer. (Por ejemplo, si comemos deprisa o lentamente, si masticamos bien...).
- Todos los factores que influyen en nuestro cuerpo: actividad, tipo de trabajo, temperatura, clima, ejercicios tales como deporte, yoga, etc.
Principios de la vida macrobiótica
La alimentación llamada "macrobiótica" tiene que ser un hábito natural por el cual uno elige la nutrición según la edad, el sexo, los antecedentes, las aspiraciones, los factores climáticos y geográficos. Las tradiciones y los hábitos alimenticios difieren mucho según la edad, la situación geográfica y las estaciones y en realidad así debería ser. Por tanto, ¡es imposible fijar cuantitativa y cualitativamente un sistema dietético omnivalente!
En esta época en que la humanidad está sujeta a un gran número de males físicos y mentales, los principios macrobióticos pueden ser un medio simple y práctico para poner fin a la degeneración mental y física, un medio para "regenerarse". He aquí algunas sugerencias que pueden servir de base para recuperar el bienestar físico y mental:
- Comer sólo alimentos puros, integrales y cultivados de manera natural: No consumir alimentos refinados, en conserva o tratados químicamente. Preparar uno mismo las sopas, en vez de comprar sopas instantáneas. Hacer uno mismo el pan, puede proporcionar enorme satisfacción. Al menos, no comer pan que no sea de trigo integral, o de centeno, o de avena.
- Consumir los alimentos de cada estación, cultivados en su región: evitar, en lo posible, los alimentos que no se cultiven normalmente en nuestra región. Los frutos del trópico están destinados a los que viven allí. Si nos apetecen frutas, comerlas de nuestra región y de la estación.
- Masticar bien: tenemos dientes para morder y para masticar. La masticación influye mucho en el proceso de digestión que se lleva a efecto en el estómago y en el intestino. Si masticamos bien, también son mejores la secreción de saliva y la insalivación, el alimento se asimila mejor y quedamos satisfechos más pronto, nos sentimos ágiles y más fuertes. La macrobiótica llega a recomendar que un bocado se mastique cien veces; quizá sea un poco exagerado. Pero sí es necesario hacerlo entre 60 y 70 veces, regularmente y con constancia.
- Comer sólo cuando se tenga hambre: el hambre es un regalo. Si siempre estamos comiendo algo, es imposible sentir hambre auténtica. Cuando comemos sin tener hambre estamos sobresaturados y nuestro organismo ya no asimila. Cuando comemos demasiado, la sangre se concentra largo rato en las regiones inferiores del cuerpo. (A falta de sangre, el cerebro trabaja más lentamente y se amodorra). ¡El hambre es una sensación maravillosa! Disfrutémosla cada día...
- Comer en una atmósfera serena y agradeciendo los alimentos: Si estamos fatigados, irritados o abatidos, será mejor no comer, ya que la calidad del alimento quedará alterada. Pensemos en el origen de los alimentos: nos sentiremos invadidos por la gratitud, tendremos conciencia de la tierra, del sol, del aire y del agua, de los campesinos, de la naturaleza...
- Comer dos veces al día: no comer antes de ir a dormir, ni al levantarse. Por la mañana, deje que su cuerpo se desperece y se active. Por la noche, un estómago vacío favorecerá un sueño profundo y recuperador.
- Practicar ejercicios al aire libre: Pasee, corra, nade, respire aire puro y goce del tiempo que hace en cada estación. Habitúe el cuerpo al frío y al calor. Note los cambios de estación y sea conciente de ellos... Procure hacer caminatas por el campo, aspirando con placer el aroma de las jaras y los pinos, aprovechando todas las estaciones del año, sobre todo, en Primavera, cuando el monte se viste de gala tras el frío y las nieves del Invierno pasado. Y en Verano, pasee por la orilla de la playa, sintiendo el cosquilleo de la arena en las plantas de los pies y la caricia de las olas que, jocosas vienen, la besan, y se van: una y mil veces más.
Ventajas de la alimentación y la buena masticación
- Fácil de elaborar.
- Rica en sabor.
- Nutritiva.
- Sana, y sobre todo, natural.
A título informativo, cabe destacar la proporción básica de los alimentos en la alimentación diaria:
- Cereales 60%
- Verduras 25%
- Algas y legumbres (o animales) 10%
- Postre 5%
Esto quiere decir que el "plato fuerte" son los cereales, que constituyen la base de la comida. Cuando, por ejemplo, se unen dos elementos, como arroz integral y pollo, el arroz viene a representar el plato fuerte y el pollo su acompañamiento.
Vean la gran variedad que ofrece, el menú diario compuesto por tres platos y postre:
Primer plato:
- Ensaladas: lechuga, rábanos, tomate, apio, aceitunas, remolacha roja, cogollos de Tudela, esqueixada, escalibada, gazpacho, etc. Todo ello, aliñado con aceite de oliva, sal marina y zumo de limón.
- Verduras: todas las del tiempo y de nuestra región. Nada de congelados ni de invernadero. Pueden comerse cocidas, rehogadas o salteadas con ajos secos o tiernos.
Segundo plato:
- Cereales: trigo sarraceno, mijo, avena, arroz integral, etc. Para personas con problemas intestinales, es aconsejable comer cada día un poco de arroz (aunque sean dos o tres cucharadas). Este arroz resulta riquísimo y puede utilizarse en: ensaladas, solo salteado con ajo, en verduras, legumbres y acompañando a pescado o pollo. (El pollo, siempre de corral, nunca de granja).
Tercer plato:
- Legumbres: judías blancas, rojas, garbanzos, lentejas, azukis, soja, judías pintas, etc. Pueden comerse: estofadas, en potaje, en ensalada, salteadas con cebolla, ajo, etc. Los estofados y salteados: sin carne, tocino, jamón o similar.
- Pescado: dos veces por semana, en lugar de legumbres. (Como tercer plato). Puede ser cualquier fruto del mar y cocinado como se quiera: plancha, horno, salsa, sanfaina, etc. Siempre cocinado con aceite de oliva o sésamo (pero éste último es más caro)..
- Huevos: dos o tres veces por semana, en lugar de legumbres o pescado. Pueden ser: fritos, en tortillas de to tipo, revueltos con setas, ajos tiernos, espárragos, etc. Han de ser de corral o biológicos.
- Aves: Pollo, codornices, pato, pavo, perdíz. etc. Todas ellas de corral. Comer cocinado como se quiera, sólo una vez por semana y en lugar de: pescado, legumbres o huevos.
Postres: manzanas, peras o melocotones de viña hervidos, aliñados con zumo de limón, azúcar moreno y canela molida -este aliño después de cocidos-. Manzanas al horno (sin aderezar). Yogourt natural, con miel o azúcarr moreno. Compota de manzana. Pasteles elaborados con harinas integrales y productos naturales.
En personas con alguna dolencia, como por ejemplo: intestinal, digestiva y afecciones circulatorias, se recomienda añadir en el menú del día: algas marinas, ricas en vitaminas, yodo y propiedades curativas.
En los aliños, se utilizan mucho los dos principales concentrados de proteínas vegetales, que según recientes investigaciones confirman que son incluso mejores que las animales:
- Tamari (salsa de soja)
- Miso (paté de soja).
Tanto el Tamari como el Miso son un concetrado de proteínas vegetales, vitaminas, aminoácidos y oligoelementos (minerales marinos). Son un reconstituyente fisiológico y un regenerador de las células de gran valor alimenticio. Evitan las degeneraciones, conservan la salud y mantienen la juventud.
El Tamari posee, además, una característica my interesante: realza el sabor de los alimentos.
El desayuno y la cena
Debe ser a base de cereales, yogourt natural, fruta del tiempo y de la región (a ser posible), pan de centeno o mejor, de levadura madre, tostado y con algo de mantequilla, o aceite, o tomate y aceite.
Composición de un desayuno: Aconsejable empezar siempre con:
- Una infusión de eleuterococo, buena para la circulación sanguínea y excelente estimulante para iniciar el día con ánimo y vigor, además de las múltiples cualidades que posee.
- Papilla de "Cerealim Instant" o "Kokoh", o bien: pan tostado con mantequilla.
- Yogourt natural con miel de romero y muesli o frutos secos.
- Fruta asada o hervida. Puede ser cruda si no hay problemas digestivos o intestinales.
- Una infusión de malta (cebada tostada), rico sustituto del café.
Y para cenar:
- Una sopa del caldo de hervir las verduras. Colar el caldo. añadir una cucharada de aceite de oliva, una cucharada de Tamari y una pizca de tomillo o menta. Dejar cocer dos o tres minutos y servir con copos de avena, arroz, pasta o séola integrales.
- Verdura con aceite crudo o rehogada en la sartén.
- Mijo (escalopas, croquetas, etc.)
- Fruta hervida o asada.
En alguna ocasión puede comerse: pescado o mariscos si es que salimos a cenar a algún restaurante, acompañándolo de una copa de buen vino.
No beber agua durante las comidas ni beber sin tener auténtica sed.
Observaciones importantes
- Hidratos de carbono (glúcidos): El azúcar blanco. Es un alimento desequilibrado y totalmente desvitalizado a causa del refinado. Como su combustión es demasiado rápida, destruye ciertas estructuras fisiológicas. El azúcar blanco es causa de enfermedades dentales, de la arterioesclerosis, de la diabetes y de las úlceras de estómago. La mejor fuente de hidratos de carbono son los cereales en forma de grano integral y de pan integral.
- Materias grasas (lípidos): las grasas animales no son aconsejables, sobre todo las de animales más evolucionados (mantequilla, carnes grasas, quesos grasos). Estas grasas se solidifican a la temperatura del cuerpo y son causa de gran número de endurecimientos (esclerosis, tumores benignos, cálculos, etc.). Hay que sustituirlas por las grasas vegetales.
- Proteínas: nuestras necesidades en proteínas son mucho menores de loque afirma la dietética oficial. El consumo excesivo de proteínas puede provocar, entre otras cosas, problemas intestinales y una intoxicación general del cuerpo y del espíritu. El organismo tiene tendencia a almacenar el exceso de proteínas en forma de tumores. Como fuente de proteínas, daremos preferencia a los cereales integrales, a las leguminosas y a los productos a base de cereales y leguminosas fermentados (Tamari, Miso).
- Minerales: la sal blanca de cocina es un alimento, que por el efinado, está desvitalizado. Puede llegar a perturbar el metabolismo de las células vivas. Hay que reemplazarla, a diario, pero con moderación, por la sal marina no refinada.
- Bebidas: un exceso de líquido resulta inútil y fatiga el corazón y los riñones. Sólo necesitan beber mucho quienes habitualmente toman una alimentación con exceso de calorías (carne, grasa, azúcar, alcohol, café, etc.) Evitaremos todas las bebidas preparadas químicamente (cola, limonadas, cervezas y vinos de fermentación química).
En macrobiótica, el líquido que necesitamos nos proviene de la combustión de los hidratos de carbono de los cereales y del agua absorbida por los alimentos al cocerlos. Si necesitamos más cantidad de líquido, ello nos vendrá indicado por la auténtica sensación de sed.
Conclusión
Los hábitos alimenticios, como los de cualquier tipo, resulta difícil desarraigarlos. Pero, una vez hemos comprendido hasta qué punto pueden influir en nuestra salud física y moral, la cosa resulta más fácil, y será el grado de convencimiento lo que nos hará modificar más o menos rápidamente la alimentación.
El sistema rápido tiene sus ventajas, sobre todo en personas que tienen enfermedades muy definidas. La sensación de alivio es casi siempre tan clara que permite sobrellevar fácilmente las molestias que puedan presentarse con un cambio radical de costumbres nutritivas. Estas molestias, que aparecen cuanto se suprimen los alimentos y las bebidas excitantes, son precisamente los síntomas de la labor de desintoxicación del organismo: sensación de debilidad, dolor de cabeza, cansancio, frío, vértigos y también esta sensación de hambre que a menudo experimentan los habituados a una comida rica y abundante, y que no es más que un hambre falsa originada por el estómago dilatado.
El sistema progresivo es mejor en ciertos casos, aunque produce resultados más lentos y menos espectaculares. Consiste en ir cambiando gradualmente los alimentos corrientes refinados por productos similares integrales, lo cual no supone un trastorno en los hábitos, excepto el adaptarse a unos sabores nuevos, a una consistencia y a una presentación diferentes. Pero nadie negará que los alimentos de cultivo biológico son mejores en gusto. ¿No es significativo que los animales los elijan por instinto? Otro hecho innegable es su mejor conservación.
Sólo nutriéndonos con alimentos puros llegaremos a descubrir realmente lo que somos. Unicamente así lograremos saborear la esencia simple y pura del Universo Infinito... sólo recuperaremos la felicidad y la paz, cuando todas las células del cuerpo y del espíritu se hayan regenerado.
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©1996, Concha Jurado Lopera
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