by Mujeres Holisticas
(Madrid, Espana)
Hace cerca de tres años llegó a nosotras un extenso artículo titulado "The Hidden Hazards Of Microwave Cooking" que debatía sobre la supuesta seguridad de los hornos microondas, y especialmente, sobre los efectos que tomar alimentos cocinados o calentados con ellos, tenía sobre la salud humana. Nos pareció que era una información que merecía la pena difundirse, así que lo traducimos al castellano y lo publicamos con el título "Los peligros ocultos de cocinar con microondas".
Hasta marzo de este año recibió visitas de internautas normalmente y generó alguna consulta por correo electrónico. Entonces a alguien -desde luego, no fuimos nosotras- se le ocurrió la idea de añadirlo como recurso externo en un documento de Wikipedia.org dedicado al tema y las visitas para leer nuestro artículo, subieron como la espuma. Y con ellas nuestras bandejas de entrada de correo empezaron a echar humo: recibíamos consultas y comentarios a diario, la mayoría irónicos aunque agradables, pero también hubo de los otros. Procuramos contestar a todos los que nos escriben, así que el trabajo extra que nos supuso fue considerable. Al final, después de unas cuantas semanas, el enlace de Wikepedia a nuestro artículo fue sustituido por otro y las cosas volvieron a la normalidad.
O casi.
Ahora, alguien ha dedicado una entrada de blog al artículo de marras en el que reflexiona sobre si la gente que critica el microondas tiene alguna idea de lo que dice o simplemente como no entienden el funcionamiento, lo catalogan de malísimo. Como incluye el enlace a Mujeres, está generando visitas. Y sí, otra vez, mensajes.
Así que nos hemos tomado el tiempo de visitar el blog, leer la entrada y todos los comentarios que dejaron en él los visitantes. Luego, volvimos a leer el artículo que publicamos en web. Inmediatamente caímos en la cuenta de que contrariamente a lo que solemos hacer, en su momento no incluimos nuestros propios comentarios al mismo. Hemos decidido hacerlo ahora, aquí. De esta forma ofrecemos nuestro punto de vista, contestamos algún mensaje que hemos recibido y quien quiera dejar su opinión al respecto, puede hacerlo: mientras no sea ofensiva, respete unas reglas mínimas de educación y no sea de naturaleza comercial, la publicaremos.
En primer lugar destacamos que el artículo no es nuestro sino de dos escritores norteamericanos, como se indica en el copyright. Nuestros artículos, especialmente los que pueden dar lugar a controversia, suelen incluir referencias bibliográficas.
Entrando en cuestión, ¿es sano consumir alimentos cocinados o calentados con microondas?
Opinamos que no.
Exponer un alimento, sea el que sea, a una cocción larga o realizada a altas temperaturas, no solo destruye las cualidades nutricionales sino que da lugar a la formación de otras sustancias altamente tóxicas, nocivas para el organismo. Por eso, no existe dieta ni regimen alimenticio que no ponga a las frituras, asados y parrillas, en su lista de "con moderación" o, directamente, en su lista de "prohibidos". Y no nos referimos a nutricionistas o dietistas del ámbito holístico, sino a todos.
El microondas cuece (o calienta) por fricción molecular lo que además de alterar su estructura, genera temperaturas altas.
¿Tiene efectos biológicos la exposición a la emisión de microondas?
Opinamos que sí.
Del mismo modo que los tienen la exposición al campo electromagnético de televisores, ordenadores, móviles, tendidos electrícos, antenas de recepción y emisión de telefonía móvil, etcétera.
Cuáles son, qué intensidad tienen, y cómo prevenirlos o disminuirlos, es lo que es necesario determinar y difundir con la mayor claridad posible.
¿Son "seguros" los hornos microondas?
Bueno, desde la perspectiva de salud holistica, que es de lo que nos ocupamos en Mujeres, lo dicho hasta aquí es suficiente para descartar su uso, o como mínimo, reducirlo drásticamente. Lo cual, además, tiene la ventaja de no tener que preocuparnos por el resbaladizo asunto de si son seguros o no.
Cumplen las normas de fabricación vigentes. ¿Quiere decir eso que son "seguros"?
Es natural que confiemos en que si un producto se comercializa, o un medicamento se receta, o la construcción de una antena de telefonía móvil se permite en determinado lugar, es porque es adecuado para el consumo humano o no comporta riesgos para la salud. Pero ¿es realmente así?
Hay demasiados ejemplos de centrales nucleares que dejaron de ser seguras (y ahora no se sabe qué hacer con ellas), medicamentos retirados del mercado después de haber provocado lesiones graves o muertes, y estadísticas preocupantes de enfermedades autoinmunes o degenerativas en áreas donde las antenas de telefonía conviven como un vecino más. En los tiempos que corren, dar por hecho su inocuidad, nos parece como mínimo, ingenuo.
Aún así, la ingenuidad es una opción tan válida como cualquier otra.
Nuestro objetivo es, exclusivamente, facilitarte información que creemos tienes derecho a conocer. Dejamos a tu criterio lo que decidas hacer o no hacer con ella.
Como solemos decir, después de todo se trata de tu salud, y lo que tú opines es lo que cuenta.