by Mujeres Holisticas
Madrid, España
A pesar de que circula libremente por distintas webs de autoayuda adjudicado a diversas personas, desconocemos realmente quién ha escrito este inspirador relato.
Pero al leerlo, comprenderás por qué no podía faltar en nuestra sección de pensamientos de autoayuda y crecimiento personal.
Pensamiento de autoayuda y crecimiento personal.
Mi hija me había telefoneado varias veces, para decirme: "Mamá, tienes que venir a ver los narcisos antes de que se marchiten." Yo deseaba ir, pero era un camino de dos horas desde Laguna hasta Lake Arrowhead. "Iré este martes", le prometí con cierta renuencia cuando llamó por tercera vez.
El martes amaneció frío y lluvioso. Sin embargo, se lo había prometido, así que a regañadientes conduje hasta allí. Cuando finalmente entré a la casa de Carolyn, los gozosos sonidos de los niños me dieron la bienvenida. Encantada, abracé y saludé a mis nietos.
"¡Olvida los narcisos, Carolyn! ¡El camino no se ve con estas nubes y esta niebla, y no hay nada en el mundo, excepto tú y estos pequeños, que yo desee tanto ver como para conducir un centímetro más!"
Mi hija sonrió con calma, y dijo: "Nosotros conducimos en estas condiciones todo el tiempo, mamá." "Bueno", le aseguré, "no me harás volver al camino sino hasta que aclare, y entonces ¡será para regresar a mi casa!"
"Pero, primero, vamos a ver los narcisos. Son sólo unas pocas cuadras," dijo Carolyn. "Conduzco yo, estoy acostumbrada."
"Carolyn", dije firmemente, "por favor, vuelve aquí."
"No te preocupes, mamá, todo está bien, te lo aseguro. Nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia."
Después de unos veinte minutos, doblamos a un angosto camino de grava y vimos una pequeña iglesia. Al otro lado de ella había un letrero hecho a mano, con una flecha, que decía: "Jardín de Narcisos." Salimos del coche, cada una tomó a un pequeño de la mano, y yo seguí a Carolyn por el sendero. Entonces, al doblar una curva, miré y quedé boquiabierta. Ante mí se hallaba la vista más gloriosa.
Parecía como si alguien hubiera tomado una enorme tinaja de oro y la hubiera derramado sobre la cumbre del monte y sus laderas. Las flores estaban plantadas en majestuosos diseños en forma de espiral, grandes fajas y ribetes de un anaranjado intenso, blanco cremoso, amarillo cetrino, salmón rosa, azafranado y amarillo mantequilla. Cada variedad de diferente color estaba plantada en grandes grupos, de tal manera que fluía como un solo río, con su propio y único matiz. Había cinco acres de flores, unas dos hectáreas y media.
"¿Quién hizo esto?", le pregunté a Carolyn.
"Solamente una mujer", me respondió. "Vive aquí. Esa es su casa." Carolyn señaló una casa bien cuidada con una estructura en A, pequeña y modestamente asentada en medio de toda aquella gloria. Caminamos hasta ella.
En el patio vimos un letrero que decía así:
"Respuestas a las preguntas que sé que estás Haciendo"
1. "50, 000 bulbos."
2. "Uno cada vez, por una mujer. Dos manos, dos pies y un cerebro."
3. "Comenzó en 1958."
Más pensamientos de autoayuda y crecimiento personal, aquí:
Comments for
|
||
|
||
|
||
|
||
|
||