by Mujeres Holisticas
(Madrid, Espana)
El enojo es a la vez omnipresente y poderosamente limitante para nuestra más alta funcionalidad y nuestra habilidad de experimentar algo verdadero. El enojo se asienta en el cerebro límbico-emocional y desde allí hace su trabajo. Nuestra más alta funcionalidad mental, incluyendo el pensamiento abstracto necesario para aprehender los principios y verdades universales, aunque emanan de nuestro cortex, tienen su fundamento en el cerebro emocional. Por lo tanto, si no nos sentimos bien, si el enojo nos inmoviliza, estamos esencialmente bloqueados a la verdad que puede liberarnos.
Con frecuencia experimentamos enojo cuando no nos sentimos seguros. Cuando es así, lo desconocido e impredecible se convierte en una amenaza. Cuando no nos sentimos seguros estamos a la defensiva y el enojo es una forma agresiva de defensa que puede dirigirse hacia el interior o hacia el exterior. En nuestro mundo inseguro de hoy en día existe un nivel creciente de enojo dirigido hacia el exterior, en la sociedad y en las familias, en varias formas de comportamientos violentos. Incluso la justificación social de "golpear preventivamente" es una justificación del enojo colectivo y el miedo que lo acompaña: "vayamos a por ellos, antes de que ellos vengan a por nosotros".
El biólogo Bruce Lipton descubrió que desde la célula más simple hasta la más compleja, una nueva vida se desarrolla en una de estas dos maneras: o bien se defiende a sí misma de un entorno hostil, o se abre, se expande y abraza su mundo. No puede hacer ambos cosas a la vez. Nostros tampoco podemos, y en el caso de los seres humanos, la percepción de lo que es hostil es autodeterminada.
Se crea un lugar seguro por medio de la aceptación y el amor incondicional -un lugar sin castigo, pero también sin recompensas, ya que éstos son formas de manipular y controlar. Un lugar seguro es uno sin competiciones por en ellas siempre hay temor a perder. Un lugar seguro es uno donde no se espera conformidad a reglas, comportamientos o estandares externos. En cambio, se apoyan la autovaloración y la autodisciplina. Un lugar seguro nos permite jugar, y cuando jugamos sin competir, el enojo no hace acto de presencia. Es neurológicamente imposible jugar y estar enojado al mismo tiempo.
El lugar más seguro del mundo está en tu corazón, aquel lugar centrado en el alma donde haces la elección de amar en vez de temer. Cundo acompañas esta elección con una sonrisa, el enojo se desvanece. Es una elección para la libertad.
Ejercicios:
1. Piensa en alguien que conozcas y que te guste; mientras piensas amor deséale amor, y sonríe.
2. Piensa en alguien que conozcas y que no te guste; mientras piensas en él, deséale amor y sonríe.
3. Piensa en una situación en la que podrías experimentar temor, y mientras piensas en ella, deséate amor hacia ti misma y hacia la situación, y sonríe.
Fuente: The Soul Journey
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