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Azúcar y salud

El veneno más dulce de todos, el azúcar refinada - Parte II

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Gran cantidad de enfermedades físicas y mentales habituales están relacionadas con el consumo del azúcar "blanca" refinada.

Extraído de Nexus Magazine, Volume 7, Number 1, Diciembre 1999 - Enero 2000. Del libro de William Duffy "Sugar Blues"

Azúcar: daniña para humanos y animales

Los marineros que consumieron nada más que azúcar y ron durante nueve días durante un naufragio, seguramente pasaron por este trauma; las historias que tuvieron que contar crearon un problema importante a los partidarios del azúcar.

Este incidente ocurrió cuando un buque que transportaba una carga de azúcar naugrafó en 1793. Los cinco marineros supervivientes fueron rescatados finalmente después de nueve días de estar abandonados. Estaban en condiciones terribles, practicamente muertos de hambre ya que habían consumido nada más que azúcar y ron.

El eminente médico francés F. Magendie, basado en ese incidente, llevó a cabo una serie de experimentos con animales, cuyos resultados fueron publicados en 1816. En dichos experimentos, él alimentó perros con una dieta de azúcar y agua. Todos los perros murieron.

Tanto los marineros supervivientes del naufragio como los perros usados en los experimentos por el medico francés, probaban la misma cuestión. Como dieta normal, el azúcar es peor que nada. El agua sola puede mantenerte con vida durante bastante tiempo; azúcar más agua, puede matarte. Los seres humanos (y los animales) "no pueden subsistir con una dieta de azúcar" 4

Los perros muertos en el laboratorio del Profesor Magendie alertaron a la industria azucarera sobre los peligros de la investigación científica independiente. Desde ese día, esta industria ha invertido millones de dólares en subvencionar ciencia, bajo cuerda. Contrataron los mejores nombres de la ciencia que el dinero puede comprar con la esperanza de que algún día dieran con algo favorable, aunque fuera pseudocientífico, sobre el azúcar.

Lo que quedó probado, no obstante, es que (1) el azúcar es el principal factor del deterioro dental; (2) el azúcar incluida en la dieta habitual de una persona causa sobrepeso; (3) la eliminación del azúcar de la dieta ha curado síntomas de cojera, enfermedades mundiales tales como la diabetes, el cáncer y afecciones cardíacas.

Sir Frederick Banting, el co-descubridor de la insulina, observó en Panamá en 1929 que, entre los propietarios de plantaciones de azúcar que consumían grandes cantidades de su azúcar refinada, la diabetes era común. Entre los que comían el azúcar de caña (sin refinar), no vio casos de diabetes.

No obstante, la historia de los intentos diplomáticos por parte de la industria azucarera comenzó en Gran Bretaña en 1808 cuando el Comité de las Indias Occidentales informó al Parlamento que había ofrecido un premio de veinticinco guineas a cualquiera que pudiera realizar los experimentos "más satisfactorios" que probaran que el azúcar sin refinar era buena para alimentar y engordar bueyes, vacas, cerdos y ovejas 5

El alimento para animales es por lo general estacional, siempre caro. El azúcar, para entonces, era escandalosamente barata. La gente no la consumía lo suficientemente rápido.

Naturalmente, el intento de alimentar ganado con azúcar en Inglaterra en 1808 fue un desastre. Cuando el Comité de las Indias Occidentales realizó su cuarto informe al Parlamento, uno de sus miembros, John Curwin, informó que él había intentado alimentar a sus terneros con azúcar, sin éxito. Sugirió que tal vez alguien debería intentarlo de nuevo metiendo inadvertidamente azúcar en leche desnatada. Si algo hubiera resultado de eso, puedes estar segura que los comerciantes de azúcar de las Indias Occidentales habrían hecho correr la noticia alrededor del mundo. Después de este singular fracaso en llevar el azúcar a los pastizales de las vacas, los comerciantes azucareros de las Indias Occidentales se dieron por vencidos.

Con celo incombustible por aumentar la demanda del mercado para el producto agrícola más importante de las Indias Occidentales, su Comité se vio reducido a una táctica que ha servido a los empresarios azucareros durante casi 200 años: testimonios irrelevantes claramente tontos, provenientes de personas lejanas, inaccesibles, con alguna clase de credeciales científicas, que algún comentarista denominó "conciencias alquiladas".

El comité del Parlamento era tan pobre en animadores locales del tema del azúcar, que quedó reducido a citar a un doctor de la lejana Filadelfia, un líder de la reciente rebelión colonial norteamericana: el gran Dr. Rush de Filadelfia ha dicho que "el azúcar contiene más nutrientes en una misma ración que cualquier otra sustancia conocida". Si tuvieron que citar esta declaración de palabras engañosas, podemos estar seguros que es porque no pudieron encontrar ningún veterinario en Gran Bretaña que recomendara azúcar para el cuidado y la alimentación de vacas, cerdos u ovejas.

Mientras preparaba su volumen "Una historia sobre nutrición", publicado en 1957, el Profesor E.V. McCollum (John Hopkins University), al cual a veces se han referido como el nutricionaista más famoso de Norteamérica y sin duda un pionero en ese campo, revisó alreddor de 200.000 documentos cientifícos publicados que registraban experimentos con alimentos, sus propiedades así como su utilización y efectos en animales y hombres. El material cubría un período que iba desde la mitad del siglo 18 hasta el año 1940. De esta gran colección científica, McCollum eligió aquellos experimentos que se consideraron como "importantes a la hora de relacionar la evolución en el descubrimiento de errores humanos en este segmento de la ciencia (de la nutrición)". No logró encontrar ni un solo experimento científico controlado, con azúcar entre 1816 y 1940.

Lamentablemente, debemos tener presente que los cientifícos en la actualidad, y siempre, consiguen poco sin alguien que los subvencione. Los protocolos de la ciencia moderna han agravado los costos de la investigación científica.

No debemos sorprendernos pues, cuando el leer la introducción del libro de McCollum nos encontramos que "el autor y los editores están en deuda con The Nutrition Foundation, Inc., por la beca otorgada para sufragar una porción de los costes de publicación de este libro". ¿Qué es The Nutrition Foundation, Inc?, podrías preguntarte. Ni el autor ni los editores lo dicen. Se trata de una organización tapadera del conglomerado de las principales empresas comercializadoras del azúcar dentro del negocio alimentario, incluyendo la American Sugar Refining Company, Coca-Cola, Pepsi-Cola, Curtis Candy Co., General Foods, General Mills, Nestlé Co., Pet Milk Co. and Sunshine Biscuits. En total son 45 compañías.

Posiblemente, lo más significativo de la historia de McCollum fue precisamente lo que omitió: un trabajo monumental anterior descrito por un eminente profesor de Harvard como "una de esas piezas de investigación que hace que todo investigador desee darse una patada por no habérsele ocurrido a él".

En los años treinta (1930), un dentista investigador de Cleveland, Ohio, el Dr Weston A Price, viajó por todo el mundo -desde la tierra de los esquimales a las islas del Mar del Sur, desde Africa a Nueva Zelanda. Su obra "Nutrición y degeneración física: una comparación de las dietas primitivas y modernas y sus efectos 6, ilustrada con cientos de fotografías, se publicó por primera vez en 1939.

El Dr. Price hizo de todo el mundo su laboratorio. Su conclusión devastadora, registrada con horrendo detalle área por área, fue sencilla: los pueblos que vivían en las denominadas "condiciones primitivas" contaban con una dentadura excelente y una salud general excepcional. Se alimentaban de alimentos naturales, no refinados, provenientes de su propia región. A medida que como consecuencia del contacto con la "civilización", empezaron a importarse alimentos refinados y azucarados, tuvo lugar un deterioro físico de tal manera que fue evidente en tan solo una generación.

Cualquier credibilidad que los traficantes de azúcar puedan tener se basa en nuestra ignoracia sobre investigaciones como la del Dr. Price. Los industriales azucareros lo siguen intentando, contribuyendo con becas generosas a la investigación de escuelas y universidades mientras esperan, pero los laboratorios de investigación nunca averiguan nada sólido que los industriales puedan usar. Invariablemente, los resultados de las investigaciones son malas noticias.

"Vayamos hacia el salvaje ignorante, tengamos en cuenta su forma de alimentarse y seamos inteligentes" dice el Profesor de Harvard Ernest Hooten en "Simios, hombres e idiotas" 7 "Dejemos de pretender que los cepillos de dientes y el dentífrico son más importantes que los cepillos para zapatos y la pomada. Son los alimentos de súper los que nos han dado dentaduras de súper".

Cuando los investigadores muerden la mano que los alimenta y la noticia sale a la luz, resulta especialmente embarazoso.

En 1958, la revista Time informó que un bioquímico de Harvard y sus asistentes habían trabajado con miríadas de ratones durante más de diez años, subvencionados por la Sugar Research Foundation, Inc. con alrededor de cincuenta y siete mil dólares, en un intento de descubrir cómo el azúcar causaba caries dentales y cómo envitarlo. Les tomó diez años descubrir que no hay manera de prevenir el deterioro dental causado por el azúcar.

Cuando los investigadores publicaron su descubrimiento en el Dental Association Journal, su fuente de dinero se secó. La Sugar Research Foundation retiró su apoyo.

Cuanto más decepcionados por la ciencia, más dependían los traficantes de azúcar de la publicidad.

Azúcar y salud - Parte I

Azúcar y salud - Parte III

Azúcar y salud - Parte IV


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