Se ha acuñado un nuevo término para describir la compleja interacción entre mente y cuerpo: psiconeuroinmunología, el estudio de cómo la mente afecta el sistema nervioso y la inmunidad.
El impacto de nuestros pensamientos y estados de ánimo en nuestro bienestar físico es profundo, y todos experimentamos esta íntima conexión a diario.
Por eso cuando los investigadores anuncian que las personas depresivas son más proclives a padecer infecciones de vías respiratorias altas, no nos sorprende. Intuitivamente, tiene sentido para nosotros.
Nuestra salud mental y emocional no sólo afecta nuestra susceptibilidad a la enfermedad, sino que afecta nuestra longevidad. Algunos estudios muestran que la muerte en personas mayores tiende a aumentar después de sucesos significativos de la vida: la fiesta del centésimo cumpleaños, el nacimiento de un bisnieto, o una fiesta religiosa importante.
Lo que ésto nos dice es que es posible vivir más si a nivel mental existe un deseo absoluto. Un anciano elige vivir hasta un suceso importante, y cuando éste ha pasado y el significado de la vida se disuelve, entonces, también se disuelve el deseo de vivir.
¿Músculos tensos? ¿Hombros elevados? El ritmo y las demandas constantes de la vida moderna pueden llegar a mantener nuestro pulso acelerado, los nervios de punta y las sienes latiendo. El ordenador, el fax, el móvil, la agenda electrónica. ¿Hay alguna forma de librarse?
Sí, la hay. Es imprescindible crear un momento de desconexión a intervalos regulares para proteger nuestra salud y prevenir el agotamiento mental que sobreviene cuando pasamos demasiado tiempo haciendo lo que "tenemos que hacer", en vez de hacer lo que nos divierte.
La casa más bonita, el mejor coche, la ropa más moderna no significan nada si careces de la salud y vitalidad necesarias para disfrutarlos. Concédete el regalo del relax.
¿Cómo te relajas mejor? ¿Con un hobby? ¿haciendo carpintería en el garage? ¿Tejiendo un jersey? Escuchando música o creando una obra de arte? Tal vez, prefieras simplemente pasear por los bosques observando cómo se manifiestan a tu alrededor los cambios de estación: cómo se abre un capullo en la primavera, el crujido de las hojas otoñales al pisarlas.
Tal vez te relajes mejor en un entorno grupal como una clase de yoga, o en solitario a través de la meditación o tomando un baño caliente con velas aromáticas que te nutran con su arder suave y su aroma agradable. Tal vez tu mejor técnica de relajación sea dormir una sieta en el sofá el domingo por la tarde. Sea lo que sea, se indulgente contigo misma. Date los recreos que necesitas. Tu sistema nervioso se mantendrá más saludable de esta forma.
Aunque no podamos cambiar las situaciones estresantes en nuestra vida, hay algo que sí podemos cambiar, y es nuestra actitud. Cambiar concientemente tu esquema mental puede marcar una inmensa diferencia aún cuando todo lo demás siga igual. Los optimistas son gente más felíz. Prueba una nueva actitud y fíjate que tal te sienta.
¿Te acuerdas cómo te sentías de niña? Imagínate viviendo la vida en presente de nuevo, en vez de estar constantemente preocupada por el futuro y lamentándote por el pasado.
Es posible volver a experimentar ese asombro y exuberante juguetonería, volver a reclamar esa libertad. Date permiso para caminar bajo la lluvia, saltar en los charcos, construir castillos de arena, mirar la luna y las estrellas, participar en batallas de almohadas, portarte tontamente, darte baños de espuma, bailar, pintarte los dedos, remontar una cometa, trepar a un árbol, andar en bici ... celebra tu niña interior. Y ten presente que nunca es tarde para tener una niñez feliz.
Las personas que de forma regular ofrecen su tiempo como voluntarios para ayudar a otros, se sienten por lo general mucho más realizados y mantienen una perspectiva más feliz de la vida. Ayudar a otros no sólo parece ayudarles a hacer sus cargas más livianas, sino también a hacer más livianas las propias, así que conviértete en una gran hermana o hermano, visita una clínica de reposo una vez a la semana, se voluntario de un programa de alfabetización u organiza un jardín comunitario. No importa por dónde empieces, simplemente ¡empieza! Tanto tú como tu comunidad se beneficiarán.
Los hombres casados viven más que los solteros. El sentimiento de importarle a alguien, de saber que hay alguien a quien podemos acudir en momentos de necesidad es un recurso invalorable para nuestra salud. Sea un buen amigo o una esposa, todos necesitamos a alguien a quien podamos mostrarnos tal como somos, un espacio en el que no seamos juzgados y donde podamos soltar nuestras cargas, donde podamos compartir.
Si pudieras volver a vivir tu vida de nuevo, ¿qué harias diferente? Esta misma pregunta se le hizo a 4.000 ejecutivos jubilados y sus respuestas fueron éstas:
No esperes a que sea tarde. Benefíciate de la experiencia de otras personas que te han precedido.
¡Haz cambios ahora!
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