Dietas, combinaciones de alimentos, complementos alimenticios... Adentrarse en el mundillo de lo "natural" puede resultar bastante confuso para una "recién llegada". De pronto, hasta hacerse un bocadillo parece una ecuación matemática... ¿Puede ser tan complicado, simplemente, alimentarse? La respuesta es NO. No tiene por qué serlo. En dietética y salud natural, como en tantos otros aspectos de la vida, también se corre el riesgo de "perder de vista el bosque por ver el árbol". En este artículo te mostraremos cómo no perderlo de vista.
Hace 50 años no habríamos acuñado la palabra "biológico". No habría hecho falta: todo se producía o cultivaba de esa forma. El progreso y la productividad nos han llevado a tener que desarrollar dos conceptos: lo biológico y lo no-biológico. No biológico es lo que comen la mayor parte de las personas en el mundo occidental y proceden de métodos agrícolo-ganaderos e industriales "convencionales". Es el resultado de una producción intensiva que como tal, necesita echar mano de cualquier recurso para asegurar el resultado esperado. Sustancias como antibióticos, hormonas, transgénicos, herbicidas, plaguicidas, fertilizantes químicos son de uso habitual en los métodos convencionales. Muchos ven en el uso de estas sustancias, una de las causas de que los occidentales enfermemos cada vez más y cada vez más jóvenes.
Por esas paradojas de la historia humana, el método "convencional" se ha vuelto tan habitual que hace falta que existan artículos como éste que expliquen como si se tratara de una nueva moda, el método biológico, que ha sido durante siglos la forma natural de hacer las cosas... Más paradójico aún resulta que cada día mas personas empiezan a optar por lo biológico, simplemente porque de ese modo tienen una garantía de saber lo que comen -o lo que NO comen: hormonas, antibióticos, transgénicos, vacas locas, fiebres porcinas... y un largo etcétera-.
Usar productos biológicos en tu alimentación es el primer paso hacia una mayor salud. Por la forma en que son obtenidos, te garantizan una mayor cantidad de nutrientes de calidad y una ausencia de sustancias nocivas para tu salud.
Así que el primer factor de la fórmula básica de salud es:
Si quieres aprender con más detalle qué es un alimento biológico(también llamado ecológico u orgánico), pulsa aquí
Comer un producto fuera de su época normal de producción natural, implica utilizar métodos (y sustancias) para conservarlo, o bien métodos para producirlo fuera de época. O bien, y aún peor, traerlo de otro sitio donde sí sea época de producción natural, en cuyo caso, habrá que añadir a la lista de "no deseados" las sustancias y métodos que se utilicen para transportarlos y conservarlos sin que se echen a perder hasta que lo compres. Veámoslo más detenidamente.
Tener acceso a una gama inmensa de productos durante la mayor parte del año ha modificado seriamente los hábitos alimenticios de la mayoría de los urbanitas. Basta mirar la carta de ensaladas de cualquier restaurante para darse cuenta de que las estaciones no parecen tener mayor influencia en los platos disponibles.
Sin embargo desde un punto de vista alimenticio, se trata de una cuestión muy importante. Los alimentos son nuestra forma de obtener materia prima para fabricar las sustancias que nuestro organismo necesita para mantenernos "en funcionamiento". Y nuestras necesidades no son iguales en invierno que en verano.
Hay cosas que nos parecen más obvias como que un plato de judías pintas es muy "pesado" para un día caluroso. Así que lo normal es que no las tomemos en verano. Pero con otros alimentos no nos resulta tan obvio. En Occidente pensamos más en términos de lo que los alimentos "contienen" (vitaminas, minerales, etc.) o de sus calorías, que en la forma en que actúan en nuestro organismo.
Los chinos, además tienen en cuenta la naturaleza de un alimento. La naturaleza hace referencia a su cualidad de enfriar o calentar nuestro organismo, o tener una acción neutra sobre él (ni calentar ni enfriar). Volviendo al ejemplo anterior, las judías tienen naturaleza caliente (calientan nuestro organismo) y no las tomamos en verano. Es correcto. Sin embargo, sí tomamos tomates o sandías en invierno, y ambos alimentos tienen una naturaleza fría (enfrían nuestro organismo).
Esto no significa que sea adecuado comer sólo alimentos fríos en verano y calientes en invierno. Pero sí significa que debemos procurar que nuestra dieta en su conjunto aporte calor cuando hace frío y frescor cuando hace calor. Conocer lo que la naturaleza te brinda en cada estación en tu región puede serte de gran ayuda y muy revelador. Fíjate.
La mayoría de las frutas tienen naturaleza fresca, fría y muy fría y se forman con temperaturas altas. ¿Cuántas frutas conoces que se cosechen en invierno?
Las hortalizas que pueden cultivarse en invierno al aire libre son muy pocas y en su mayoría tienen naturaleza caliente: ajo, cebolla, repollo. Protegiendo los cultivos con un plástico o vidrio, se cultivan algunas (muy) pocas más: alguna variedad de lechuga, espinaca y zanahorias...
Así que si compras productos de temporada de tu región, estarás aplicando el criterio más natural sin esfuerzo. Al ser de tu región no será necesario someter a los productos a procesos que permitan su transporte y su almacenamiento.
Si esto no es posible, procura abastecerte de productos de temporada de una región lo más cercana a ti posible.
Así que el tercer factor de tu fórmula básica de salud es
En este caso, sí que altera el producto. Lo ideal es que tus alimentos cumplan las tres condiciones: ser biológicos, ser frescos y ser locales. El orden es importante porque:
Es una regla sencilla y cuando la apliques verás ir desapareciendo como por arte de magia muchos trastornos físicos -kilos de más, incluidos- y te sentirás más vital y más saludable. (¡porque lo estarás!).
Así que si no quieres perderte en el bosque de la salud natural, lo mejor es empezar por el principio. Recuerda la fórmula. Es fácil:
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