El bienestar parece estar siempre relacionado con dar respuesta a una cuestión clave: ¿por qué la gente no hace lo que sabe que necesita hacer por sí misma? Proporcionarles buena información sobre nutrición, manejo del stress, forma física, etc. es importante pero no es suficiente. No se trata de falta de información. Si tenemos en cuenta la cantidad de atención que dedican los medios a temas como salud y bienestar, resulta difícil creer que la mayoría de la gente aún no sepa más que suficiente para vivir muy buenas vidas. Abundan artículos sobre colesterol, relaciones saludables, ejercicio y técnicas para dejar de fumar, etc. ¿Donde está la motivación para cambiar y que la bloquea?
Tanto si se trata de salud a nivel individual como si hablamos de programas de salud a aplicar a pequeñas o grandes organizaciones, existen ciertos factores que han ido surgiendo en los ultimos veinte años haciendo posible que el bienestar pueda ser hoy un área de estudio específico. Después de 18 años trabajando en el ámbito de las prácticas para el bienestar he sintetizado las siguientes sugerencias o principios:
1. El Bienestar es un concepto holístico. Cualquier definición menor es incompleta y en última instancia, ineficáz. Es necesario mirar a la persona como un todo y trabajar con la mente, el cuerpo, el espíritu y el entorno. A largo plazo, no funciona trabajar con un área y descuidar las otras.
2. La autoestima es el factor crucial en el cambio. Alcanzar el bienestar es que te intereses por tí lo suficiente como para hacerte cargo de tu vida, introducir cambios donde haga falta y encontrar el apoyo necesario para mantenerte motivado. Cura tus heridas. Descubre qué te impide sentirte bien contigo misma y soluciona los bloqueos. No los esquives.
Gerry Jampolsky dice que todo lo que hacemos nace del amor o del miedo. ¿De dónde nacen tus esfuerzos por alcanzar el bienestar? Para muchos de nosotros, cambiar el durísimo trabajo de enfrentarnos a nuestros temores y curar viejas heridas nacidas de nuestro entorno familiar o social. Las afirmaciones son herramientas excelentes pero es necesario complementarlas con un trabajo de autoreflexión de toda nuestra vida.
3. Quienes nos rodean nos ayudan a desplegar las alas ... o a mantenerles replegadas una y otra vez. Es necesario establecer relaciones mutuamente beneficiosas con quienes nos rodean, sean amigos, pareja, familia o colegas. Necesitamos buscar y rodearnos de la compañía de personas a quienes importemos como personas, que nos apoyen en vez de sentirse amenazados por nuestro crecimiento personal. ¿Qué clase de sensaciones te aportan tus amigos? ¿Son buenas o no? Se trata de dar y recibir. Los buenos amigos ayudan a sus amigos a estar bien.
4. ¡Sal del trance! Vivir concientemente implica tomar conciencia de que podemos elegir, y hacerlo. E implica darse cuenta que no es posible vivir nuestra vida como si hubiéramos puesto el piloto automático. Podemos apagar la televisión (recuerda que TV significa "tiempo vacío), prestar atención a las etiquetas de los productos, cerrar el riego automático cuando llueve lo suficiente como para no necesitar regar, darnos cuenta de cómo sabe lo que comemos, o lo tensos y contracturados que vamos cuando conducimos 50 km por encima del límite permitido de velocidad, etcétera. Implica trabajar concientemente en nuestras relaciones, los objetivos de nuestra vida y en maximizar nuestro potencial.
Durante tres días seguidos reduce al mínimo tu atención sobre los medios de comunicación. Olvídate de la radio, la televisión, internet, el períodico o las revistas durante este período. Observa qué cosas descubres sobre tí misma y lo que te rodea.
5. Lo que nos mantiene enraizados en nuestra vida es un sentido de estar conectados con otras personas, otras especies, con la tierra, con algo mayor que nosotros. Formamos parte de un mismo corazón. Y gran parte de esta sensación viene del sitio en que vivimos. Al identificarnos con el sitio en el que vivimos y aprender a conocer las plantas, los animales, los patrones climáticos, las fuentes y manantiales así como el paisaje, desarrollamos con ellos un lazo de amor, que vuelve a nosotros. Cuando nos comprometemos con nuestro lugar en la tierra, lo valoramos y protegemos a través de la forma en que vivimos y las elecciones que hacemos cuando votamos en las urnas. A través del contacto con la naturaleza, experimentamos paz, armonía y un sólido sentimiento de pertenecer al mundo.
El teólogo Matthew Fox suele decir que podemos relacionarnos con la tierra de una de de estas maneras: la explotamos, nos recreamos en ella o nos maravillamos de ella. Yo creo que es a través de maravillarnos como hacemos que nuestro potencial para crecer y sanar se multiplique. Y desde ese profundo sentimiento de maravilla es fácil sentirse unido a todas las criaturas. Los indios Lakota acaban cada una de sus plegarias con las palabras "Matakaue Oyasin". "Para toda mi familia".
Ve a un parque o un área natural y dedícate durante 20 minutos simplemente a escuchar cada sonido, intentando determinar su origen y cómo se produce. Durante un tiempo hazlo mientras mantienes los ojos cerrados, y luego vuelve a intentarlo poniendo las manos sobre los oídos con las palmas ahuecadas. Toma conciencia de lo que percibes.
6. Somos los principales responsables de nuestra salud. Es cierto que existen factores de riesgo a nivel genético, entornos tóxicos y demás, pero son nuestras elecciones a nivel emocional y nuestros hábitos de vida los que determinan en mayor grado nuestro nivel de salud y bienestar. Mucho más que ninguna otra cosa. Y aunque nos gustaría poder echar mano de culpas y responsables, es necesario que seamos honestos con nosotros mismos. La recompensa será el inmenso poder que nos da tomar conciencia de ésto.
Darnos cuenta de qué podemos hacer para mejorar nuestro sistema inmunológico es sin duda, dar un paso adelante, alejándonos de la actitud pasiva y de la enfermedad. El exceso de stress y el cansancio junto con una dieta pobre tienen un tremendo efecto sobre la capacidad de nuestro cuerpo de hacer frente a las enfermedades. La mayoría de las personas se quejan de un exceso de stress y de una falta de sueño crónica.
Hazte cargo de tu propia salud y mejora tu respuesta inmune con hábitos sanos y equilibrados, y especialmente, procura descansar más y ver qué tal te sienta practicar algun tipo de relajación.
7. A medida que crece nuestra capacidad de ser autosuficientes, disminuyen los temores. Los aborígenes australianos dicen que cuando una persona no puede salir al espacio abierto y procurarse sus propios alimentos, ropa y abrigo, un miedo profundo y primigenio se adueña de su alma. Experimentamos un profundo crecimiento cada vez que cuidamos de nosotros mismos en distintos niveles: eligiendo nuestro alimento más sabiamente (incluso cultivándolo nosotros mismos), siendo más competentes en nuestra profesión, ajustando el asiento de nuestra bicicleta, adentrándonos en una zona silvestre, haciendo nuestro propio pan... De esta forma aumenta nuestra confianza y respeto por nosotros mismos. Necesitamos aprender a hacer estas cosas, y enseñárselas a otros, especialmente a nuestros hijos.
Identifica cosas que quieras aprender porque creas que mejoraría tu vida en algún sentido, como por ejemplo: aprender a hacer repostería, algo de tipo mecánico, algún deporte o afición. Luego busca a alguna persona de quien puedas aprender eso que deseas y acuerda con ella algún tipo de intercambio de conocimiento, tiempo, etc. que sea mutuamente beneficioso.
8. Aunque es cierto que todos necesitamos un tiempo para estar con otras personas, también lo es que necesitamos disponer de un tiempo para estar con nosotros mismos. Pasar algún tiempo solo, especialmente en la naturaleza, ayuda a relajarnos, a eliminar tensiones y a transportarnos más allá de las distracciones del mundo moderno que nos mantienen alejados de nuestro verdadero ser. Las razones que a lo largo de la historia han llevado a las personas a permanecer algún tiempo en soledad, especialmente en entornos silvestres son poderosas: alcanzar una visión más clara de la dirección y el sentido de nuestras vidas.
Encuentra alguien que comparta contigo la idea de pasar un día "en solitario". Poneros de acuerdo sobre un sitio que os guste y en el que os sintáis seguros. Elegid un día con buen pronóstico meteorólogico para pasar allí el día. Llévate un silbato, ropa apropiada, y suficiente agua. A menos que guardes una dieta, es mejor que no lleves alimentos. Tampoco nada que leer ni con que escribir. Una vez allí cada uno debería elegir un pequeño sector de entre nueve y trece metros de diámetro máximo donde pasar de cinco a ocho horas en soledad. Lo ideal es que tu sitio estuviera lo suficientemente cerca del de tu compañero como para que pudiera oir tu silbato fácilmente y lo suficientemente lejos como para que puedas tener completa privacidad. Ubicarse en caras opuestas de un monte va bien, por ejemplo. Volved a reunirnos a la hora acordada. Procura pasar tu tiempo contemplando y tomando conciencia de lo que te rodea en este viaje hacia tu naturaleza interior y externa a ti. Si te apetece, luego puedes escribir tus experiencias.
El objetivo en este caso no es soportar. Déjalo si se produce un cambio de ánimo, de tiempo, etc. Siempre puedes volver a planearlo. Aunque no se trata de una actividad físicamente esforzada, si algún aspecto de tu salud te preocupa en relación a pasar este tiempo en solitario, reflexiona sobre ello o busca consejo profesional.
9. No es necesario ser perfecto para estar bien. El perfeccionismo extremo es un proceso basado en no sentirnos aptos que alimenta seriamente una visión negativa de nosotros mismos. Pueden dar lugar a comportamientos adictivos como la anorexia o al trabajo, entro otros. Estar bien no significa jurarte dejar de comer helados. Significa, más bien, dejar de mentirte sobre cuándo te tomaste el último. Normalmente solemos ser los últimos en darnos cuenta cuando nuestros "hábitos saludables" dejan de ser hábitos positivos para transformarse en comportamientos adictivos que actúan en contra nuestra. Ten en cuenta que los comportamientos adictivos son una forma de distraerte de otras cosas que necesitan tu atención.
Ocúpate de tu dieta, de tu forma física, etc. Lee de varias fuentes distintas y fíjate qué recomiendan los expertos. Verifica tu programa personal de salud con un especialista local en el tema.
10. ¡Juega! Todos necesitamos relajarnos y no tomarnos tan en serio. Juega y pásalo bien sin más. Permite a tu niño interior salir a jugar.
La filosofía que aboga por "trabaja duro, juega duro" hace muy poco por ayudarnos a mantener el equilibrio necesario para que podamos vivir una vida sana. Nuestra parte psicofísica trabaja veinticuatro horas al día, siete días a la semana, así que procura integrar un poco de humor sano y de diversión a tu trabajo. Aseguráte de que tu yang compensa tu yin.
Haz una lista con tus actividades de ocio preferidas tanto si las realizas a menudo como si sólo lo haz hecho una vez. Luego, anota a lado de cada una, cuándo fue la última vez que la hiciste. Alégrate o presta atención a todo lo que temporalmente te estás perdiendo en la vida.
No hay fórmulas concretas de bienestar. Ni siquiera lo que acabas de leer. Tienes que descubrir qué te funciona y qué no. Así que por favor no tomes estos 10 principios como reglas fijas. Tómalos como un compendio de folklore moderno hecho por alguien que desde hace unos años desanda su propio camino de bienestar.
|